En resumen: dimensionar un separador de cartón a medida depende de cinco parámetros: la cota interior de la caja, el volumen real del producto, la holgura funcional (normalmente de 1 a 3 mm por celda), el espesor del cartón elegido y la altura útil de las láminas. Un error de 2 mm en la holgura basta para que un calce pase de perfecto a insuficiente. Esta guía recoge el método de cálculo completo, los valores habituales por material y los errores que cuestan utillaje.
Los cinco parámetros de un separador
Un separador de cartón, también llamado rejilla o divisor, está formado por láminas ranuradas que encajan entre sí para crear una celda por producto. Su geometría queda totalmente determinada por cinco datos.
- La cota interior de la caja (largo × ancho). Interior, no exterior: en una caja americana de doble onda la diferencia es de 8 a 10 mm.
- El número de celdas en cada eje, que deriva del plan de paletización.
- La holgura funcional, es decir, el espacio entre el producto y las láminas.
- El espesor del cartón, que ocupa espacio y debe descontarse del cálculo.
- La altura de las láminas, que determina la superficie de contacto y, por tanto, la calidad de la protección lateral.
El cálculo, paso a paso
Tomemos una caja de cota interior 380 × 285 mm para 12 frascos cilíndricos de 60 mm de diámetro, en 4 columnas × 3 filas, con cartón compacto de 0,7 mm.
Paso 1: calcular el volumen del producto
4 × 60 mm = 240 mm de largo; 3 × 60 mm = 180 mm de ancho. Atención: utilice la cota máxima del producto, no la nominal. Un frasco de vidrio soplado presenta habitualmente tolerancias de ±1,5 mm.
Paso 2: contar las láminas
Cuatro columnas requieren tres láminas intermedias a lo largo, más eventualmente dos láminas de borde. Tres filas requieren dos láminas intermedias. Cada lámina consume su propio espesor: 3 × 0,7 = 2,1 mm y 2 × 0,7 = 1,4 mm respectivamente.
Paso 3: repartir el espacio restante
Espacio restante a lo largo: 380 − 240 − 2,1 = 137,9 mm repartidos en cuatro celdas, es decir 34,5 mm por celda. Demasiado: el producto se moverá.
Hay dos correcciones posibles: aumentar el número de celdas (pasar a cinco columnas) o reducir la caja. Precisamente por eso el estudio del separador debe hacerse antes de fijar la caja, y no al revés.
Paso 4: validar la holgura funcional
La holgura ideal se sitúa entre 1 y 3 mm por celda para un producto rígido, y entre 2 y 4 mm para un producto con tolerancia dimensional amplia o una línea de envasado manual rápida.
Holguras recomendadas por tipología
| Tipo de producto | Holgura por celda | Observación |
|---|---|---|
| Botella de vidrio estándar | 2 a 3 mm | Tener en cuenta el anillo y la etiqueta |
| Frasco de perfumería o cosmética | 1 a 2 mm | Holgura mínima para evitar el roce del decorado |
| Tarro de vidrio alimentario | 2 a 4 mm | Tolerancias de moldeo amplias |
| Pieza metálica mecanizada | 1 a 2 mm | Alto riesgo de rayado mutuo |
| Placa electrónica | 3 a 5 mm | Inserción manual y protección ESD prioritarias |
| Carcasa plástica inyectada | 2 a 3 mm | Atención a la contracción tras el moldeo |
Elegir el material adecuado
Cartoncillo compacto
Espesores de 0,4 a 1,2 mm y gramajes de 300 a 900 g/m². Es el material de referencia para celdas finas, productos ligeros y decorados sensibles. Su superficie lisa no marca las etiquetas.
Onda E y onda B
Alrededor de 1,5 mm y 3 mm. La onda aporta mayor capacidad de amortiguación, útil en cuanto la masa unitaria supera los 500 g. A cambio ocupa mucho más espacio, lo que debe integrarse en el paso 2.
Cartón alveolar
De 10 a 60 mm de espesor. Reservado a separadores de carga elevada, tabiques nido de abeja y calces de piezas pesadas. Combina ligereza y una resistencia a la compresión muy alta.
Los cinco errores más frecuentes
- Trabajar con la cota exterior de la caja. El error más habitual y más caro: el separador no entra, o entra forzado y se deforma.
- Ignorar la tolerancia del producto. Un plano CAD da la cota nominal; la producción da una distribución. Pida siempre la cota máxima medida.
- Subdimensionar la altura de lámina. Una lámina baja permite el contacto en la parte superior. Regla práctica: al menos el 60 % de la altura del producto, el 80 % si es frágil.
- Olvidar el sentido de fibra. Las ranuras deben cortarse perpendiculares al sentido de máquina; de lo contrario las láminas se desgarran al montar.
- No prever la sujeción. En envasado manual, un separador sin muesca de agarre ralentiza la línea entre un 15 % y un 20 %.
Adaptar el diseño al modo de montaje
Separador plano, montado por el operario
La opción más económica en transporte y almacenamiento. La profundidad de ranura debe ser aproximadamente la mitad de la altura de lámina, con una anchura de ranura entre 0,1 y 0,2 mm superior al espesor del cartón para que el encaje no fuerce.
Separador premontado
Ahorra entre 4 y 8 segundos por caja en línea manual, a cambio de un volumen de transporte de tres a cinco veces superior. Compensa en cuanto el coste horario del puesto supera el sobrecoste logístico.
Separador encolado o grapado
Para celdas muy finas o productos pesados, el montaje definitivo garantiza la escuadría. Conviene prever una ligera holgura global, porque un separador rígido no se deforma para entrar en una caja algo justa.
Verificar antes de lanzar la serie
Tres controles sencillos evitan el 90 % de las sorpresas.
- Ensayo de inserción: montar diez separadores en diez cajas de lotes distintos. La variación dimensional de la caja suele ser mayor que la del separador.
- Ensayo de agitación: caja cerrada, invertida y agitada a mano durante treinta segundos. Ningún producto debe cambiar de celda ni tocar a otro.
- Ensayo de apilado: reproducir la carga real del palé superior durante 24 horas y comprobar que las láminas no han pandeado.
Especificar para líneas automatizadas
La automatización eleva las exigencias de tolerancia. Donde un operario compensa un separador ligeramente descuadrado, un cabezal de recogida y colocación no lo hace. Cuatro puntos deben figurar en el pliego cuando el separador alimenta una célula automatizada.
Tolerancia dimensional
Indíquela explícitamente: normalmente ±0,5 mm en cotas exteriores y ±0,3 mm en la posición de las ranuras. Un proveedor que no puede comprometerse por escrito a una tolerancia le está dando una información útil.
Planitud y memoria del cartón
El cartón conserva memoria de cómo se ha almacenado. Palés apoyados de canto o con carga desigual desarrollan una curvatura que atasca los alimentadores. Especifique almacenamiento plano, pilas flejadas y una flecha máxima.
Comportamiento al desapilado
Planchas que se pegan entre sí detienen una línea igual que una avería mecánica. El acabado superficial y cualquier tratamiento antiadherente deben acordarse en la fase de muestras.
Presentación en palé
Número de capas, orientación, intercalarios y método de retractilado condicionan la rapidez de reposición. Escriba el patrón de paletización en el pliego y verifíquelo en la primera entrega.
Del plano al prototipo
El corte digital ha transformado esta etapa. Hoy es posible producir un prototipo de rejilla de cartoncillo a medida en 48 horas, sin troquel, e iterar dos o tres veces antes de fijar el utillaje. El coste del prototipado es marginal frente al de rehacer un troquel.
Preguntas frecuentes
¿Qué holgura conviene para una botella de vino de 75 cl?
De 2 a 3 mm por celda en una bordelesa estándar, midiendo en el diámetro máximo del cuerpo y no en el cuello. Con etiquetas texturadas o con barniz selectivo, suba a 3 mm.
¿Se pueden hacer celdas de distintos tamaños?
Sí. Los separadores con celdas asimétricas son habituales en estuches mixtos, por ejemplo una botella y dos copas. Requiere corte a medida y una marca de orientación clara para el operario.
¿Cuál es la cantidad mínima para fabricar a medida?
Con corte digital, series de unos cientos de piezas son viables. Con troquel convencional, el umbral de rentabilidad se sitúa entre 3.000 y 5.000 piezas.
¿Hacen falta también fondo y tapa interiores?
Normalmente no, porque la caja cumple ambas funciones. Un fondo resulta útil cuando el producto apoya sobre una base frágil, y una tapa intermedia es imprescindible si hay dos niveles de producto en la misma caja.
Conclusión
Un buen separador no es el que llena la caja, sino el que inmoviliza el producto con la holgura mínima compatible con su cadencia de envasado. El cálculo es sencillo, pero exige datos de entrada fiables: cotas interiores reales, tolerancias medidas y restricciones de línea documentadas.
Las oficinas técnicas de Estic-Maillot realizan estos estudios desde 1924 y disponen de prototipado digital en todas sus plantas europeas. Envíenos el plano de su producto para recibir una propuesta dimensionada.




